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El De Bethune Grand Bleu está listo para la inmersión

De Bethune presenta su primer reloj de talante deportivo: un divino y técnico reloj sumergible.

El De Bethune Grand Bleu está listo para la inmersión

Hasta que comencé a escribir estas palabras, jamás me había detenido para pensar en un termino o categoría clásica de relojería que definiera a De Bethune, esta casa que se caracteriza por su impecable técnica al servicio de la cronometría, sus románticas ejecuciones y su amor al color azul.

Los marca tiempos de De Bethune son elegantes, sí, pero su propuesta está muy por encima de los trazos y diseños clásicos; lucen modernos y futuristas, pero sus formas están al servicio del tiempo; también son ricos en apariencia y, pese a ello, saben pasar inadvertidos a las retinas impreparadas. A eso sume un palmarés marcado por reconocimientos y tendrá una firma con un sabor exquisito, además de un carácter muy propio que trasciende cualquier definición simplista.

Ahora bien: cuando De Bethune anuncia que el DB28GS Grand Bleu —el reloj que usted ve en este artículo— es su primer modelo deportivo, me cuesta trabajo creerlo. Eso es lo que dicen, pero luego pienso en el asombroso Maxichrono que bien podría llamarse un reloj deportivo. O también está el Steel Wheels y su diseño casi espacial, con la gran figura de la delta que domina la caratula.

Como quiera que se piense, la lógica detrás del Grand Bleu es curiosa: se trata de un reloj sumergible hasta 100 metros y eso le concede ciertas credenciales deportivas. Sin embargo, pueden hallarse antecedentes muy importantes de hace unos diez años. En aquellos ayeres, De Bethune comenzó́ a desarrollar relojes con un espíritu más contemporáneo, como el primer DB28.

Ya entonces, el fundador y maestro relojero de De Bethune, Denis Flageollet, un entusiasta de los deportes al aire libre, sintió́ la necesidad de crear relojes adaptados a un estilo de vida activo. En 2015, se lanzó́ el primer DB28GS, una pieza de caja de titanio con asas articuladas y presentada por vez primera con una correa de caucho. Ese reloj también era impermeable a 100 metros. Luego entonces, es lógico que esa pieza sea la plataforma de lanzamiento del Grand Bleu que, además, suma un interesante toque de tecnología que asegura su legibilidad bajo el agua.

Para iluminar el reloj y el movimiento desde el interior, la luz se produce por un medio totalmente mecánico que funciona según el principio de dinamo. El resultado es tan simple como la lámpara de una bicicleta, totalmente mecánica, sin electrónica y sin batería. Un botón a las 6 en punto activa un pequeño tren de engranajes. Este grupo de ruedas, mediante una dinamo en miniatura, proporciona la energía necesaria para la iluminación del reloj. Unos segundos de luz son más que suficientes para leer la hora, incluso en la mitad de la noche.

De cuerda manual, con segundero central y reserva de marcha de cinco días indicada en la carátula, el corazón del Grand Bleu es el movimiento número 27 desarrollado y fabricado íntegramente por De Bethune. El calibre va equipado con un volante hecho en titanio y oro blanco. El movimiento también está equipado con el sistema de triple-para chute. De Bethune no solo fue la primera en diseñar un puente simétrico sostenido a ambos lados y que sirviera para mantener el volante perfectamente en posición, sino que también añadió dos amortiguadores en cada extremo, así como el del volante mismo. De ahí el nombre de triple «paracaídas».

Para el DB28GS Grand Bleu, las asas han sido completamente rediseñadas en un tamaño medio adaptado al espíritu deportivo del reloj, con las características y prominentes asas esqueletizadas que han sido adornadas con insertos de circonio negro que recuerdan los lados de la carrura central.

El DB28GS Grand Bleu se entrega con dos correas: una versión de lona y una iteración de caucho natural estriado con broche plegable de titanio, lo que también contribuye a la práctica y agradable comodidad de uso de este reloj de intención «más» deportiva.

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