Audi R8 Spyder 2017 a prueba
08/09/2017 Reportes de Manejo

Audi R8 Spyder 2017 a prueba

Fuerza descomunal a cielo abierto

Para nadie es un secreto que el R8 catapultó a la marca de los cuatro aros hacia un mercado en donde no tenía presencia, en el de los Súper Autos, y como los clientes que compran estos vehículos suelen tener un cierto grado de extravagancia, en algunas veces los prefieren convertibles. Pensando en esto, Audi creó hace algunos años una versión descapotable del emblemático R8 Coupé, que desde su lanzamiento no dejó a nadie callado.

Audi develó un vehículo conceptual llamado Le Mans quattro, presentado en Frankfurt 2003, y tres años más tarde el R8 de producción llegó, muy similar en líneas al prototipo antes nombrado, el modelo descapotable se presentó en 2010, y la segunda generación –el que nos ocupa ahora- hizo su debut en el Salón de Nueva York, apenas el año pasado.

Precio $2,879,900 pesos

Características Técnicas y Mecánicas

El R8 es el primer Audi de la era moderna en portar un motor en posición central trasera, para encontrar otro Audi con estas características nos tenemos que remontar en la historia y recordar el Auto Union Typ B de con un motor de 5.0 litros y 16 Cilindros que condujera Bernd Rosemeyer en la década de los treinta.

El R8 Spyder tiene un V10 de 5.2 litros con inyección de combustible estratificada montado en la misma posición que el Typ B, la potencia es de de nuestro auto de prueba es de 540 hp en el rango de las 7,800 rpm, la fuerza de torque es de 398 lb-pie a 6,500 giros del motor, está acoplado a una transmisión de doble embrague, de siete cambios, denominada S-tronic, y como buen Audi extremo el sistema de tracción es integral, es decir quattro.

Las dimensiones son compactas, pero no pequeñas, la longitud total es de 4,426 mm, la anchura  es de 1,940 mm y al ser un vehículo convertible, la altura es reducida, 1,244 mm, la distancia entre ejes es de 2,650 mm y por último el peso: 1,795 kg. El V10 calza llantas de 19 pulgadas, de 245 /35 para el eje delantero y 295/35 para el eje trasero.

Diseño: forma y función

El R8 es un vehículo agresivo y espectacular por donde se mire, en el frente destacan la inmensa parrilla trapezoidal invertida –muy de Audi- y dos inmensas tomas laterales, cuya función es enfriar al sistema de frenos con discos flotantes, la óptica principal es muy pequeña gracias al uso de matrices de LED para las luces diurnas y la iluminación principal, que carece de luces de niebla, pues dado lo bajo del vehículo no son necesarias. En los costados encontramos uno de los elementos emblemáticos del R8, las tomas laterales de respiración del motor, y en la parte trasera presenta un diseño similar al de la parte delantera, la óptica es totalmente de LED, las salidas de escape están en la parte más baja y al centro hay un deflector con un diseño aerodinámico que lo hace ver agresivo y muy sport.

Confort e infoentretenimiento

Al contrario de lo que uno pudiera pensar en un vehículo de estas características, los interiores son bastante simples o minimalistas, no hay constelaciones de botones por todos lados, y aunque tiene un grado de sofisticación, y muchos controles, los interioristas de Audi se las ingeniaron para que todo se manipulara desde la menor cantidad de botones posible, un hecho acertado, y al tener menos botones y controles el interior es mucho más sobrio, pero enteramente funcional, por ejemplo el sistema de aire acondicionado se limita a unas perillas giratorias, pero que a su vez cada una es un monitor, entonces solamente con tres controles se gobierna el sistema.

En la consola central encontramos tres elementos únicamente, la palanca selectora de la transmisión, que más bien es un “joystick” y la ya famosa perilla circular denominada MMI “Mobile Media Interface” con la que se controla prácticamente todo el sistema de Infoentretenimiento, los controles del teléfono, la navegación se pueden soportar con un pequeño panel sensible al tacto en donde se pueden escribir letras con la yema del dedo índice. Es compatible con Android Auto o Apple CarPlay, y el teléfono se puede guardar en una pequeña guantera central que tiene puertos USB para carga y transmisión de datos.

Los interiores están forrados en piel Napa de tacto suave, y los plásticos son de primera calidad, y buena, buenísima factura.

El volante y el cuadro de instrumentos

Dos de las mayores innovaciones del R8 estan directamente relacionadas con el conductor, empecemos por el volante, que además de ofrecer los controles tradicionales del sistema de audio, del teléfono y del control de velocidad crucero, también encontramos dos nuevos botones, el primero y el que más resalta, el de encendido en color rojo, al lado derecho y en el otro lado del volante está el “Drive Select” en donde se puede elegir entre cuatro modos de manejo, desde el modo completamente automático, hasta el Sport+ individualizado, en donde se modifica toda la puesta a punto, desde la dureza de los amortiguadores, hasta el sonido del escape.

Virtual Cockpit

Se trata de una pantalla completa, el Spyder se despidió de los instrumentos análogos, ahora ya todo es una proyección digital configurable, en donde el conductor puede elegir que es lo que le interesa ver, sea una emulación de los instrumentos análogos, o el mapa del navegador, repito es completamente configurable y con una resolución HD.

Tras el Volante

Un biplaza, con motor central de 10 cilindros de 540 hp, con tracción integral es un platillo que debe “probarse” en una pista, así que raudos fuimos al autódromo Moisés Solana en Epazoyucan Hidalgo, en las cercanías de Pachuca, para comprobar las capacidades del R8, un trazado complejo, con una zona muy rápida y una parte técnica en donde se ponen a prueba los conocimientos de manejo, y las capacidades dinámicas de los vehículos, y hay que decir que el comportamiento del R8 fue perfecto, permitiéndonos lograr velocidades tope cercanas a los 200 km/h para instantes después frenar a menos de 70 para acometer curvas cerradas de radio decreciente, en donde el sistema de tracción quattro lo hizo brillar, gracias a la pisada de las llantas, y la gran fuerza de torque se sentía que iba sobre rieles, el sonido del motor es simplemente una sinfonía a nuestra espalda, un manejo perfecto, y sin ningún pero.

En carretera el manejo es igualmente capaz y predecible a 110 km/h que a 300 km/h, el manejo es confortable, y si las aceleraciones no son bruscas, el único sonido que envuelve al habitáculo es el que emana de las bocinas del sistema de audio.

¿Tiene defectos?

Si hablamos del desempeño dinámico, no tiene ninguno, si hablamos de la practicidad, tiene muchos peros: Es muy bajo, por lo que pega en todos lados, no tiene cajuela, no usa llanta de refacción, no hay espacio para equipaje, quizá habría que adicionarle una canastilla en la tapa del motor para poner maletas. Un verdadero pura sangre, muy capaz, pero impráctico y caprichoso.

Conclusión

Evidentemente un coche que no es de uso diario, que puede usarse en carreteras, en cuidad o en pista, la relación precio valor a ese nivel es muy buena, ya que por el precio que se paga, se llega a jugar a las ligas mayores de los súper autos, y si se tiene unas manos calificadas en el manejo deportivo se pueden hacer muy buenos papeles en una pista con rivales que valen el doble o más.

 

Audi R8 Spyder 2017 a prueba

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