Novedades

Día de muertos: Los autos que dejaron huella en México

Recordamos cinco autos que ya no están con nosotros, pero que, por un motivo u otro, trascendieron en nuestro mercado.

Día de muertos: Los autos que dejaron huella en México

En México, algunos países de Centroamérica y ciertas regiones en Estados Unidos, durante el 1 y 2 de noviembre se celebra el “Día de los Muertos”, una hermosa tradición que se remonta a las antiguas civilizaciones mesoamericanas donde se honra a todos aquellos que partieron más allá. Incluso la UNESCO declaró a esta festividad como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Pero como lo que nos atañe son los automóviles, más allá de los desfiles, catrinas y ofrendas, aprovechamos este festejo para recordar a aquellos modelos que ya no producen, pero que en su momento fueron bastante exitosos y que de alguna dejaron huella en el mercado mexicano.

Cabe hacer hincapié que cuando estos vehículos hicieron su debut en México cumplían cabalmente con los requerimientos de movilidad de su tiempo, sin embargo, fueron víctimas de su propio éxito ya que al extenderse su producción mucho más de lo debido quedaron obsoletos ante las nuevas exigencias de los consumidores a su vez que ya no cumplían con las normas de seguridad contemporáneas.

A continuación, la lista completa:

1.- Volkswagen Sedán

¿Qué no se ha dicho del Volkswagen Sedán que no se haya mencionado antes?; la historia del querido Vocho comienza en México en 1954 y culmina en 2003 con la presentación del “Última Edición”. Miles de historias se han contado a su alrededor y su trascendencia ha sido tal que a pesar del cese de producción sigue siendo parte de la cultura popular mexicana (incluso recientemente se hizo famoso el Vocho Teotihuacano). No resulta raro que aún cuenta con una serie de seguidores que añoran su regreso a las líneas de producción, ya que desde su punto de vista el Beetle no ha podido llenar el espacio de su ilustre ancestro. El que alguna vez fuera el auto más vendido de México, (así como el más robado), a la vez de ser el Taxi oficial del Distrito Federal durante décadas, era impulsado por un motor Bóxer de 1.6 litros con 44 caballos.

 

2.- Chevrolet Chevy

Cuando llegó a México allá por 1994 fue acusado de ser el modelo encargado de desbancar al Vocho. Era pequeño, económico, práctico y mucho más juvenil que su competidor (¿recuerdan sus colores?, eran la “onda” en los 90. Este modelo encuentra su origen en la segunda generación del Opel Corsa y con el tiempo su gama, entonces compuesta únicamente por el modelo “Pop” de tres puertas, se vio extendida con la llegada de nuevas carrocerías como el hatchback de cinco puertas (Swing); sedán (Monza); Wagon (guayín) y una pickup. En un inicio estaba impulsado por un modesto 1.5 litros con 60 hp, pero con el tiempo recibió un 1.6 litros que en su última actualización ofrecía 100 caballos de fuerza. Por cierto, en 2004 se presenta el Chevy C2, cuyo rediseño se realiza integralmente por mexicanos y en 2009 recibe su último “facelift”, mismo que dio vida al modelo de despedida “Chevy Edición Especial Joy”.

3.- Nissan Tsuru

Aunque aún no sale de producción, Nissan ya confirmó que lo inducirá a eutanasia durante marzo de 2017. El modelo “actual” fue lanzado en 1992. En aquel entonces era un vehículo moderno, espacioso y confiable, además de que gozaba de un agradable manejo. Incluso contó con la versión de lujo “GSX” así como el deportivo “GSR 2000” portador del afamado motor SR20 con 140 caballos de fuerza. No obstante, debido al “error de diciembre de 1994”, comenzó su declive ya que con el fin de mantenerlo a un precio “accesible” le fueron retirados elementos de confort y seguridad. La llegada del Sentra en 1995 no ayudó mucho y el tiempo se encargó de transformarlo en lo que hoy conocemos. La confiabilidad y espacio se quedó, pero la seguridad quedó tan comprometida que Latin Ncap le otorgó el título del “auto más inseguro de Latinoamérica”. A manera de despedida se construirá una edición especial del Tsuru limitada a mil unidades.

4.- Volkswagen Clásico

Sin duda, uno de los slogan más famosos y pegajosos de nuevo milenio dictaba así: “Todo el mundo tiene un Jetta, al menos en la cabeza”. La introducción de la cuarta generación del sedán compacto de Volkswagen como modelo 1999 fue una conmoción en México. Tecnológicamente avanzado, con un manejo sólido y una calidad superior al de sus competidores, rápidamente se colocó como uno de los autos más vendidos y exitosos de Volkswagen. Además del conocido 2.0 litros, también hubo variantes impulsadas por el afamado 1.8 litros turbo y el VR6 de 2.8 litros, así como un 1.9 litros TDI diésel. En 2008 se presenta una profunda actualización, la cual convive en los pisos de ventas tanto con el MK5 (Bora) como con el MK6 (Nuevo Jetta). Cabe mencionar que debido a la introducción de este último cambia su nombre a “Clásico” para evitar confusiones. Sin ediciones especiales ni nada por el estilo, se despide en 2015, encontrando un sustituto indirecto en el Volkswagen Vento.

 

5.- Nissan Pickup 

La historia de las pickups de Nissan en México es bastante añeja, ya que desde que fueran introducidas a finales de los 60 bajo la marca Datsun se colocaron entre las favoritas debido a su fiabilidad, tamaño y economía de combustible. Empero la versión que ocupa estas páginas es la D21 la cual se produjo de 1985 a 2007 y se colocó como uno de los modelos más longevos de la firma nipona en nuestro país. La utilidad que se le dio fue bastante extensa, ya que, así como se le veía como vehículo de reparto de cierta mega empresa panadera, se le podía encontrar transportando frutas, verduras y hasta animales en caminos rurales o hasta como medio de transporte “mixto” en diferentes regiones del país. Estaba impulsada por un motor de cuatro cilindros de 2.4 litros con 124 hp. Para bien, este vehículo evolucionó en lo que hoy conocemos como NP300 y NP300 Frontier.

 

Extra: Mastretta MXT

El sueño de que México tuviera su propio fabricante de autos deportivos se vio plasmado con la llegada del prometedor Mastretta MXT. Fue tanto su impacto que protagonizó un par de portadas y titulares en diversos medios de comunicación del mundo, quienes lo catalogaron como el “Lotus mexicano”. Inclusive el propio Jeremy Clarkson se metió en un problema diplomático al demeritar de alguna forma el trabajo detrás de él. Fabricado en Ocoyoacac, Estado de México, estaba disponible en tres diferentes niveles de potencia: el MXT (240hp), MXT-S (280hp) y MXR (300hp), este último específicamente diseñado para uso en pista. Por cierto, también tuvo su propia versión a escala de “Hot Wheels”. Al final por más intentos que Carlos y Daniel Mastretta por sacar a flote la marca que fundaron, sus esfuerzos no rindieron frutos y su compañía fue enviada al inframundo. Desde su cierre en 2014, Mastretta no es más que un simple recuerdo.

Opina en Trunk, la primera comunidad automotriz en español.

 

 

 

Esaú Ponce recomienda

Cuéntanos que opinas